Derecho a la información vs. derecho a la intimidad

El pasado 24 de marzo un avión de la línea de bajo coste Germanwings que había partido de Barcelona con destino a Dusserdolf se estrellaba en un paraje inaccesible de los Alpes franceses. Sus 150 pasajeros morían en el acto a causa del impacto. Las investigaciones emprendidas en las primeras horas y tras el hallazgo de las dos cajas negras del aparato confirmaban las primeras hipótesis: el copiloto había sido el causante de la tragedia al accionar el dispositivo de descenso del avión hasta empotrarlo contra el suelo y tras impedirle deliberadamente al comandante el retorno a la cabina después de una breve ausencia.

A partir de ese momento se ponía en marcha la habitual liturgia mediática que rodea a toda catástrofe: primeros datos escabrosos, reacciones políticas, imágenes de los allegados destrozados, profundización en la investigación y finalmente olvido.

Han sido muchas las voces que se han alzado en las últimas semanas en contra del tratamiento que algunos medios masivos y las redes sociales han dedicado al acontecimiento. Una vez más, estas críticas se centran en torno a la sobreexposición de la que son objeto las personas que más sufren las consecuencias de la tragedia. Sus rostros desencajados y sus palabras desesperadas llenan minutos de televisión y páginas de diarios, en papel y en formato digital. La pregunta que debe formularse es: ¿la publicación de imágenes de los casuales protagonistas rotos de dolor aporta algo más a la narración noticiosa de un hecho? Y por el contrario, ¿su no reproducción resta algún elemento al derecho a la información que tenemos toda la ciudadanía respecto a los hechos?

Paralelamente, y conforme avanzaban las pesquisas sobre las causas del siniestro, se hicieron públicas más informaciones sobre la vida, la salud y las circunstancias vitales que podían haber empujado al copiloto del aparato a realizar tal acción. Casi al mismo tiempo que el fiscal de Marsella daba a conocer los primeros datos sobre el modus operandi del copiloto para destruir el aparato, el diario sensacionalista alemán Bild titulaba en portada y a toda página “El piloto homicida” ilustrada con la fotografía y numerosos datos de su vida privada. A día de hoy conocemos ya innumerables detalles sobre su patología, su pasado, sus aficiones y sus relaciones sentimentales.

Estamos frente a un conflicto clásico en los profesionales de la información: ¿dónde ponemos la frontera entre el derecho a la intimidad de los protagonistas de las noticias que narramos y el derecho a la libertad de expresión?, ¿no habrá que ser más escrupuloso con las repercusiones que la publicación de su identidad pueda tener entre los que involuntariamente se han visto envueltos en dichas circunstancias y entre los familiares y amigos que nada o poco tienen que ver moralmente en la decisión que, por ejemplo en este caso, adopta una persona? El derecho a la información no es absoluto y menos cuando colisiona frontalmente con otros que afectan a la integridad de las personas, bien a través de la intromisión en su vida íntima, bien cuando toca su círculo más próximo y privado.

Juan Pagola 25 argitalpen
Irakaslea · Director del Departamento de Comunicación
JUAN I. PAGOLA CARTE Informazioaren Zientzietako lizentziatua da eta Komunikazioko doktorea (Deustuko Unibertsitatea). Gaur egun Deustuko Unibertsitateko irakasle kontratatu doktorea da. Komunikazioko Graduan eta Erakunde, Enpresa eta Ikus-Entzunezko Komunikazioaren Kudeaketako Masterrean irakasten du. Irakasgai hauek ematen ditu: graduan, “Erakundeetako komunikazioaren teoria”, “Komunikazio proiektuen diseinua”, “Etika zibikoa eta lanbidekoa” eta “Garapen globala eta migrazioak”; eta, graduondoan, “Enpresa, erakunde eta ikus-entzunezko komunikazioa: sakontzea”. Bere argitalpenetan gai hauek landu ditu: etika eta erantzukizuna komunikazioan. Azken urteotan hainbat kargu izan ditu unibertsitatean: Komunikazioaren Kudeaketako Masterreko zuzendaria; Deusto Campuseko koordinatzailea (unibertsitate elkartearentzako elkartasun, kultura, kirol eta fede jarduerak) eta “Etika zibikoa eta lanbidekoa” irakasgaiko koordinatzailea (bi azken horiek Donostiako campusean).